Silencios

El 11 de marzo de 2010 fui invitado al viejo Mampuján en los Montes de María, Colombia. La Comunidad conmemoraba los 10 años de su destierro por el grupo paramilitar “Héroes de los Montes de María”. En este momento inicié la serie de fotografías que he denominado Silencios.

En la Escuela Rural Mixta de Mampuján, abandonada, sin techos y con los pisos cubiertos por la vegetación, encontré en la primera aula las vocales pintadas en la pared al lado del tablero. Me llamo la atención la caligrafía y los colores de las letras, estas parecían estar desplazándose del tablero. La a, e, i, u estaban todavía legibles a pesar de la humedad y el paso del tiempo, pero la o, era apenas visible.

En la segunda y última aula, escondido entre mucha vegetación, vi un tablero desteñido, y en muy mal estado, dude en fotografiarlo. Días después, al mirar las fotografías y estudiarlas con cuidado, descubrí que en ese tablero silencioso se asomaba una frase casi invisible y escrita sin duda hacía mucho tiempo. Decía: “lo bonito es estar vivo.”

La serie de Silencios incluye las escuelas de mas de 60 veredas y poblaciones, la mayoría en los Montes de María (Colombia). El proyecto continúa.

Juan Manuel Echavarría


Silencios

On March 11th, 2010 I was invited to old Mampujan in the Montes de María region of Colombia. The community was commemorating the 10th anniversary of their banishment by the paramilitary forces “Heroes de los Montes de María”. This is when I began the series of photographs I named Silencios.

In the Rural School of Mampuján, abandoned, without a roof and with floors covered by vegetation, I entered a classroom and found vowels painted on the wall by the blackboard. The writing and color of the letters attracted me; they seemed as if they were fleeing the blackboard. The a, e, i, and u were still legible despite the humidity and the passing of time, but the o was barely visible.

In the second and last classroom, hidden behind much overgrowth I saw a deteriorated, faded blackboard which I hesitated to photograph. Days later, while carefully studying the photographs, I discovered on that silent blackboard an almost invisible sentence written without a doubt a long time ago. It said: “what is beautiful is to be alive.”

The series Silencios includes schools from more then sixty villages and towns, almost all of them in the Montes de María (Colombia). The project continues.

Juan Manuel Echavarría